jueves, 4 de junio de 2009

Capitulo 1

Capitulo 1: Tu vida cambia cuando conoces a alguien.

En uno de los lugares de Tokio, en una casa enorme de color blanco con el techo y los marcos de las ventanas de color negro adornado con hermosas plantas y flores de todo tipo, en uno de los dormitorios, se podía ver como alguien se vestía para salir a algún lado.

Era una mujer, una joven de 18 años de seductoras curvas. Sus ojos eran de color miel, por ellos se podía ver que se veía alegre y si que eran atrayentes. Su piel era delicadamente blanca, dándole la apariencia de una muñeca de porcelana. Y su cabello era su arma letal, se podía ver el bien cuidado que le daba y como completaba su hermosura. Era largo, cayendo con gracia hasta la cintura, tenía un estilo escalonado con un flequillo por el lado derecho de su rostro, liso como la delicada seda y negro.

Vestía unos jeans negros y ajustados a sus caderas, unas botas rojas que lo tenía encima de los jeans porque le llegaba a las rodillas y con un fino y largo tacón, una pollera blanca con un discreto escote en V y encima un chaleco azul pálido que le rebasaba la cintura.

Pesca sus cosas y sale de su cuarto. Baja las escaleras y entra a la cocina. Al entrar se sienta mientras veía como una mujer le preparaba el desayuno.

-Buenos días Azula-Dijo aquella mujer con una sonrisa al notar su presencia. Aquella mujer tenía el mismo tipo y color de cabello y piel, pero sus ojos eran azules. Vestía un kimono de colores llamativos y con flores azules pálidos. Y para una mujer de 32 años, lucía realmente joven.

-Buenos días madre-Dijo la joven Azula mientras se sentaba-¿Por qué diablos llevas eso puesto?-Le pregunto mientras su madre le servía el desayuno.

-¿No te gusta? Pero si es tan lindo-Sonríe con dulzura mientras se sentaba frente a ella

-Se supone que las mujeres dejan de ser una Geisha cuando se casan, ¿No?

-Sabes perfectamente que es una tradición familiar que no se puede dejar. Por cierto, vendrán tu abuela y una pariente algo lejana.

-Genial, lo que me faltaba. Amo a mi abuela, pero odio cuando se pone seria y dice “Azula, como mujer de la familia Himura, debes seguir la tradición y convertirte en una Geisha, así que deja ya esa estupidez de la universidad”-Imitándola.

-Si que la quieres Azula-Dijo su madre sin cambiar su sonrisa

-Que se vaya con su tradición a la punta del cerro. Lo siento mucho, pero Geisha no seré, me convertiré en una gran escritora y seguiré con la tradición de mi padre. Por cierto, ¿Dónde está?

-Como siempre, Aquiles esta en el dojo entrenando. Recuerda que como campeón mundial no puede perder el estado físico, debe dar el ejemplo.

-Lo se, lo se-Siguió comiendo su desayuno en silencio. Minutos después, ya termino y se levanto de la mesa-Gracias, ahora me voy.

-Que tengas un buen día en la universidad Azula-Se despidió mientras veía a su hija recoger sus cosas e irse del lugar.

Al llegar a la puerta principal, deja sus cosas en el suelo que consistían en su bolso, chaqueta, guantes, bufanda y una boina. Después de todo, ese día llovía y hacía mucho frío. Se puso primero su bufanda que era de color rojo y luego sus guantes, también rojos para que combinaran con sus zapatos, luego se puso su chaqueta para finalizar con su boina, ambos eran negros. Una vez que ya estaba lista y bien arreglada, pesco su bolso y se puso en la espalda para luego salir de la casa.

Solo camino unos metros ya que al lado de la casa estaba el dojo de su familia, uno pequeño ya que ahí solo se usaba para practicar karate. Era como todo un antiguo dojo de Japón, de color madera con el techo pintado de negro. Ella se había detenido al oír los característicos ruidos de golpes y patadas. Desliza la puerta y ve a su padre.

Se podía ver que era un hombre de un cuerpo en buena forma y atlético gracias al deporte que práctica, el karate. Nada mal para tener solo 37 años y llevaba el típico uniforme de aquel deporte. Azula había heredado de su padre, Aquiles, sus característicos ojos color miel, pero a diferencia de su hija, no se mostraban alegres, se veían serios, calculadores, dando un aire de superioridad y liderazgo, muy concentrados en lo que el propietario hacía. Su cabello era corto, liso y de color café, con muy pocas canas de compañía y un bigote pequeño y delgado.

-Buenos días padre-Dijo Azula con una sonrisa una vez que su padre dejo de golpear un saco de arena

-Buenos días Azula. ¿Iris despertó?

-Sí, me hizo el desayuno. La comida de mamá es deliciosa

-Tienes razón-Sus serios ojos se ablandaron solo un poco mientras una leve sonrisa dibujaba sus labios-¿Ya te vas a la universidad?

-Sí, ha enfrentarme al exterior.

-Que tengas un buen día.

-Gracias, adiós padre-Sonríe y se va corriendo.

Caminaba por las calles de Tokio con una sonrisa y con sus mejillas algo coloradas por causa del frío helado. Se detuvo unos momentos para ver algo que le llamo la atención en una tienda y oyó un par de mujeres comentaban sobre el frío mientras caminaban.

-…este frío es repentino. Esto no lo predijo ningún pronóstico del tiempo.

-A lo mejor vendrá el Carruaje de Hielo

-¿Cómo?

-Ya sabes, aquella leyenda que es famosa.

-Ah sí, la que esta involucrada con la familia Himura…-Y ahí las mujeres se alejaron tanto que ya no se oía lo que decían.

-Carruaje de Hielo-Murmuro molesta-Puras patrañas.

Su familia no solo era conocida por ser de una larga tradición de Geisha y especialistas en karate (Su madre y padre son primos de tercer grado), sino también por una leyenda que se habla de más o menos 150 años, el Carruaje de Hielo. Se dice que aquel carruaje se llevo a una persona que se llamaba Maron Himura y era su tatara abuela. Pero para ella, eso solo eran estupideces que inventaron la gente para explicar su repentina desaparición.

Finalmente llego a su universidad, era una de las más prestigiosas de Japón y se llama Eiffel, aquel nombre lo sacaron de la famosa torre Eiffel de Paris, Francia. Caminaba por el interior del lugar, de vez en cuando respondía los saludos de algunos universitarios hasta que llegó a su casillero. Lo abrió y comenzó a guardar su boina, guantes y chaqueta, quedándose con su roja bufanda.

-Hola Azula-Oyó mientras cerraba su casillero.

Azula giro su rostro a su derecha y vio como se le acercaba una joven de alegres y activos ojos café. Su piel era blanca y muy bien cuidada. Y su cabello le rozaba los hombros con gentileza, moviéndose con gracia con ayuda del aire que emanaba ella para acercarse a Azula, delicadamente ondulado y de color castaño, adornado con dos simples orquillas negras.

Vestía una falda larga hasta los tobillos de color verde pálido y con un corte hasta las rodillas para que sus piernas se pudieran ver con libertad, unas medias transparentes y con unas polainas de lana encima del mismo color que la falda y le llegaba a las rodillas, un suéter café claro con las mangas holgadas y un chal encima de color negro que combinaba con sus zapatos. Su nombre es Sou Meiling y es de China.

-Buenos días Meiling-Sonríe-¿Te llamo tu madre?

-Sí, esta finalizando su siguiente película. Cree que estará listo para final del mes-La madre de Meiling es una gran actriz y su padre es dueño de una cadena de hoteles por lo que nunca están en casa y por eso ella decidió vivir en Japón.

-Ojala te venga a visitar antes de la premier

-Ojala-Como si no le interesará, no estaba segura de que lo haría-Cambiando tema, ¿Qué piensas hacer con tu admirador?

-Lo mismo de siempre, si en verdad ese hipócrita creé que perderé mi tiempo con él, esta equivocado

-Ahí viene-Anuncio mientras veía como se acercaba un chico musculoso y con la chaqueta del equipo de básquet de la universidad. Era pelirrojo, de ojos azules y por como andaba, parecía la típica persona arrogante que se creé el mejor y que nadie le dice “No”…Hasta ahora-Hola Hatake

-Hola Sou-Ve a Azula-Buenos días Azula

-Himura para ti-Directa y fría. Sus palabras hicieron que los amigos de Hatake silbaran emocionados, esperando lo que ocurriría a continuación.

-Vamos Azula, esa no es la forma en que debes tratar a tu novio.

-¿Novio?-Con sarcasmo mezclado con asco-¿Desde cuando yo salgo con idiotas Meiling?-Viendo a su amiga.

-Nunca-Sonriendo con ironía.

-Exacto-Ve al deportista-Si tú crees que yo saldré contigo, estás totalmente equivocado. Es más, esto pienso de la horrenda carta que me enviaste-Saca de su bolsillo un sobre rojo con su nombre escrito y, viendo al chico con ironía, no lo piensa dos veces y ante sus ojos rompe la carta en 4 pedazos y se lo lanza en la cara. Había llamado tanto la atención que muchos los veían.

-Llamando la atención como siempre Azula-Dijo Meiling divertida

-Gracias

-Escúchame bien-Hatake toma con brusquedad su muñeca derecha, pero Azula ni exclamo sorpresa o dolor en su rostro, se quedo como si nada-Nadie en la vida me dice que No y mas te vale cambiar de opinión ya. Estamos llamando la atención y no pienso ser la burla de todos-Hablo con frialdad y como una orden mientras las personas a su alrededor susurraban mientras lo señalaban.

-Y tú escúchame a mí. Primero, no pienso salir con un idiota que se cree un dios y que a penas me doy la vuelta, me engaña con otra porque yo no soy estupida. Segundo y final, siempre hay una primera vez para todo y mira, yo soy la que te dijo No-Sonríe mientras se suelta-Y fin del asunto.

-Maldita arpía-Iba a golpearla y eso hizo que los espectadores se sorprendieran, pero una fuerza se lo impide sujetando su muñeca.

-Ten cuidado con lo que haces Hatake. Azula es una señorita inteligente y no tiene la culpa de que seas un Tarado.

-¡Robert!-Exclamaron Azula y Meiling con una sonrisa.

-Maldito Amane-Exclamo el pelirrojo mientras se soltaba para luego irse con sus amigos detrás.

-¿Estás bien Azula?

-Si, gracias. Pero sabes que no era necesario que me ayudes, podría haberlo detenido yo misma.

-Como caballero y tu amigo, no puedo permitirlo-Sonríe.

Robert Amane, era un apuesto chico de 18 años y amigo de Azula desde el jardín de infantes. No poseía músculos, pero es muy fuerte, especialmente porque toma clases de boxeo. Su cabello era corto, liso pero algo desordenado y rubio. Sus ojos eran una mezcla de serenidad con una pizca de amabilidad y brillaban de un color azul marino. Su piel era pálida, pero bien firme gracias al deporte que práctica.

Vestía unos jeans azules con un cinturón negro, unas zapatillas negras con unas pequeñas líneas blancas, una blusa blanca fuera del pantalón y desabrochaba los dos primeros botones porque le fastidia tenerlo tan pegado a su cuello, una bufanda del mismo color y para finalizar, una chaqueta negra de estilo smooking que le llegaba a las rodillas.

-¿Cómo esta Chris?-Pregunto la pelinegra a su amigo mientras caminaban.

-Esta bien, ayer corrigió 4 veces al profesor y te envía saludos

-Gracias

-Nada mal para un niño de 12 años-Comento Meiling divertida-¿Va a venir?

-Sí, nos estará esperando después de clases en la puerta principal.

-Que bien, oye Azula, ¿Sabes como detener este frío repentino?

-No vayamos a empezar, odio cuando me hacen esa clase de preguntas.

-Mira, mira, ahí viene Himura-san-Comentaba una chica a otra mientras ambas caminaban en dirección contraria a ellos-De seguro este frío es por el Carruaje de Hielo.

-A lo mejor ella sabe algo al respecto.

-O a lo mejor el carruaje viene por ella-Y ambas se ríen mientras se alejaban.

-Lo que hacen los ancestros-Comento la chica malhumorada-¿Qué no se dan cuenta que ese carruaje es solo una estupidez? ¿Una explicación que inventaron los viejos para explicar la repentina desaparición de mi antepasada? Estoy cansada de esta tonta leyenda urbana para que los niños sean obedientes y no salgan de noche.

-Vamos, vamos. Calma Azula-Le tranquilizaba su amiga.

-Estoy harta-Y lanza un suspiro-Y lo peor de todo es que viene mi abuela

-¿Viene Zaya-san?-Pregunto Robert para luego lanzar un silbido-Lo siento por ti.

-Gracias. Y viene con una pariente lejana que al parecer, ni mi madre conocía.

-Eso es raro-Comentaron sus amigos.

-Bueno Robert-Dijo la china mientras tomaba el brazo de su amiga-Aquí nos separamos, nos vemos en la hora del almuerzo.

-Adiós Robert

-Adiós chicas-Y se separan.

Las campanas de la hora del almuerzo sonaron. Azula y Meiling guardaban sus cosas después de haber terminado de anotar los datos del profesor como el siguiente examen que tendrían. Llevaron sus mochilas a la espalda y despidiéndose del sensei, salieron del aula. Caminaban tranquilas y animadas mientras se dirigían a la cafetería, pero para su mala suerte, al doblar uno de los pasillos, estuvieron cara a cara con Hatake y sus amigos.

-Déjame pasar-Advirtió Azula mientras intentaba pasar, pero era inútil.

-Lo siento preciosa, pero no-Respondió mientras tomaba con fuerza las mejillas de la chica con su mano derecha, lastimándola.

-Que la dejes-Dijo Meiling mientras le planteaba una patada en su rodilla y tomando rápidamente la mano de su amiga, ambas salen corriendo.

-¡Atrápenlas!-Ordeno el chico a sus amigos mientras se frotaba la rodilla.

-¡Bien hecho Meiling!

-¡Gracias, ahora corramos!

-Como peleadora, esto es humillante

-Recuerda lo que decía tu padre Azula

-¡Sí, sí! ¡Ya lo se!

Siguieron corriendo hasta que llegaron a la cima de las escaleras y sonrieron aliviadas al ver a Robert abajo, esperándolas. Iban a llamarlo cuando Hatake tomo con brusquedad a Azula de sus brazos, lo mismo hizo uno de sus amigos a Meiling.

-Fin del juego

-¡Suéltenme!-Exclamaron a la vez, llamando la atención de las personas, entre ellos, Robert. Quien al ver lo ocurrido, corrió rápidamente para ayudarlas, pero…

-¡Prefiero morir que salir contigo!

-Como gustes-Y sin más, la tira por las escaleras.

-¡Azula!-Gritaron Meiling y Robert. El chico intento acelerar el paso para alcanzarla.


Hasta aqui dejo la mitad del capitulo 1
la otra mitad la subire cuando al menos vea UN comentario

domingo, 17 de mayo de 2009

Introducción

Introducción
Azula Himura es hija de una Geisha y de un campeón mundial de Karate. Ha crecido en aquellos ambos mundos y con la leyenda que hace fama a su familia materna, la conocida leyenda del “Carruaje de Hielo”
La leyenda trata de que su tatara abuela, la Geisha Maron, había desaparecido de una forma extraña dos días después de ver en la ciudad a un carruaje hecho de puro hielo Cuando el carruaje se detuvo frente a Maron, las puertas se abrieron y una luz la cegó, al cerrarse…La Geisha Maron ya no estaba. ¿Acaso aquel carruaje es el lecho de muerte? ¿O hay otro secreto oculto? ¿El carruaje no tendrá otro significado?
Azula nunca creyó en la “Estupidez” de la leyenda. Un día, en su universidad EIffel, conoce de forma accidental a un chico llamado Kyou Ichiro que es un estudiante de intercambio de Osaka y parece una persona muy misteriosa, ni siquiera ha establecido una amistad con alguien…Al parecer, es lo último que él desea.
Después de un largo día, la joven de vuelta a su casa cuando creé haber oído un galopeo y un látigo. Voltea asustada y…Sus ojos le mostraba como se iba acercando hacía ella el famoso carruaje de hielo, leyenda que nunca creyó. ¿Tendrá el mismo destino que su tatara abuela? ¿O…Le espera otro destino? ¿Y quien o que es lo que hay en el interior del carruaje?
Hola! Mi nombre es Ushio (mi nombre real es secreto por ahora XD) y abrí este blog especificamente para subir historias originales mias y de vez en cuando algun one shot de ff de anime. No esperen actualizaciones muy seguidas que este año comence la U x_x, pero para no comenzar con las manos vacias, les deje esta introduccion de mi primera obra original en publicar(porque tengo otras pero estan ahi abandonadas en cajas entre mis cuadernos ^^U) Espero que les haya gustado.